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Por qué soñamos: ciencia del sueño y significado

Qué ocurre en el cerebro dormido, cómo el sueño REM y la consolidación de la memoria dan forma a los sueños, las principales teorías científicas y dónde sigue cabiendo el significado personal.

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Cada noche abandonas el mundo cotidiano y entras en otro, donde los muertos pueden hablar, las casas tienen habitaciones imposibles y puedes volar, huir de un peligro o presentarte a un examen para el que nunca estudiaste. Luego llega la mañana, y casi todo se evapora. La gente se ha preguntado por este viaje nocturno desde que existe la gente. Las culturas antiguas veían los sueños como mensajes de los dioses o de los antepasados; la ciencia moderna los ve como algo que hace el cerebro mientras duerme. Ambas miradas tienen algo que enseñar, y este artículo recorre lo que los investigadores han aprendido realmente y dónde sigue habiendo espacio para el significado.

La noche tiene un ritmo

La ciencia moderna de los sueños nació en 1953, cuando Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman, de la Universidad de Chicago, observaron que los ojos de las personas dormidas se movían periódicamente de un lado a otro bajo los párpados cerrados. Lo llamaron sueño de movimientos oculares rápidos, o REM, y descubrieron que quienes se despertaban durante esa fase solían contar sueños vívidos. Hoy sabemos que el sueño avanza en ciclos de unos noventa minutos, que pasan del sueño ligero al sueño profundo de ondas lentas y luego al REM, entre cuatro y seis veces por noche. Los periodos REM se alargan hacia la mañana, y esa es una de las razones por las que los sueños que recordamos suelen proceder de las últimas horas antes de despertar. Durante el REM el cerebro está notablemente activo, mientras los grandes músculos del cuerpo quedan desconectados temporalmente, un arreglo sensato que nos impide representar lo que soñamos. Soñar no se limita al REM, pero los sueños REM suelen ser los más narrativos y emocionales.

El sueño y la memoria

Uno de los hallazgos más claros de la ciencia del sueño es que dormir nos ayuda a recordar. Durante el sueño profundo, el cerebro parece reproducir las experiencias recientes y trasladarlas poco a poco desde el hipocampo, un almacén a corto plazo, a redes de largo plazo en la corteza. Las personas que duermen después de aprender algo suelen recordarlo mejor que las que permanecen despiertas el mismo tiempo. El sueño REM parece intervenir especialmente en los recuerdos emocionales y en la formación de conexiones sueltas y creativas entre ideas. Algunos investigadores sugieren que soñar refleja este trabajo de clasificación, lo que explicaría por qué los sueños mezclan los sucesos de ayer con recuerdos antiguos en combinaciones tan extrañas. Este cuadro está bien respaldado en sus líneas generales, aunque la relación exacta entre los sueños y el procesamiento de la memoria aún se está investigando.

Teorías sobre el porqué

Todavía no hay una única respuesta aceptada a por qué soñamos. Sigmund Freud, en La interpretación de los sueños, publicada en el cambio del siglo XIX al XX, llamó a los sueños la vía regia hacia el inconsciente y los vio como deseos disfrazados. En 1977 los psiquiatras Allan Hobson y Robert McCarley propusieron la hipótesis de activación-síntesis: el tronco encefálico se activa durante el REM, y el cerebro superior teje una historia para dar sentido a esas señales. El investigador finlandés Antti Revonsuo sugirió que los sueños nos permiten ensayar respuestas a las amenazas en un entorno seguro. Otros investigadores ponen el acento en la continuidad, la observación de que los sueños reflejan en gran medida las preocupaciones, las personas y las emociones de la vida despierta. Estas miradas se solapan más de lo que compiten, y la mayoría de los investigadores aceptan elementos de varias.

Un ejemplo

Rut, enfermera, soñaba una y otra vez que recorría un pasillo de hospital interminable buscando una habitación que nunca encontraba. Casi esperaba descubrir en ello alguna profecía oculta. Cuando empezó a leer sobre el sueño, encontró una explicación más sencilla y más amable. Llevaba meses con turnos agotadores, y su cerebro, al soñar, reproducía la textura emocional de sus días: las prisas, la sensación de no llegar nunca del todo. Saberlo no le quitó sentido al sueño. Lo hizo honesto. Habló de su carga de trabajo con su supervisora, y en las semanas siguientes el sueño del pasillo volvió con menos frecuencia.

Dónde encaja el significado

La ciencia explica cómo se fabrican los sueños, pero no resuelve qué significan para ti. Como los sueños se construyen con tus recuerdos, tus emociones y tus preocupaciones, reflexionar sobre ellos puede ser una ventana realmente útil a tu vida interior, aunque no sean mensajes de fuera. No hay pruebas sólidas de que los sueños predigan el futuro, y un sueño no es un diagnóstico ni una orden. Lo que sí puede ser es una carta nocturna de las partes de ti que trabajan mientras duermes. Anotar tus sueños en tu Diario de Sueños y fijarte en qué sentimientos e imágenes vuelven es una forma sencilla de empezar a leer esas cartas.

SpirAI es una app de autorreflexión. Nada de lo que encuentras aquí predice el futuro ni sustituye la atención médica o psicológica.

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