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Sueños lúcidos

Qué son los sueños lúcidos, cómo los confirmaron los investigadores en el laboratorio del sueño, y cómo las comprobaciones de realidad y la técnica MILD pueden ayudarte a darte cuenta de que estás soñando.

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Imagina que en un sueño caminas por una ciudad extraña cuando algo raro te llama la atención: el reloj de una torre no tiene agujas. Y de repente lo sabes. Esto es un sueño. Los colores se avivan, te recorre un escalofrío de emoción y durante unos instantes despiertas dentro de tu propia mente dormida. Esto es el sueño lúcido, la experiencia de saber que estás soñando mientras el sueño continúa. Ha fascinado por igual a místicos y a científicos, y es una habilidad que mucha gente puede aprender con paciencia.

Una experiencia antigua con un nombre nuevo

El sueño lúcido no es un invento moderno. Aristóteles observó que, mientras dormimos, a veces somos conscientes de que lo que se nos aparece es solo un sueño. En el budismo tibetano, el yoga del sueño lleva siglos entrenando a sus practicantes para reconocer el estado onírico como un camino hacia la comprensión de la naturaleza ilusoria de la experiencia. El término lo acuñó en 1913 el psiquiatra y escritor neerlandés Frederik van Eeden, que llevaba un registro minucioso de sus propios sueños lúcidos. Sin embargo, durante la mayor parte del siglo XX muchos científicos dudaron de que esos sueños fueran reales y sospecharon que la gente simplemente recordaba breves momentos de vigilia.

La prueba del laboratorio del sueño

Las dudas se resolvieron en el laboratorio. En los años setenta y a principios de los ochenta, primero el investigador británico Keith Hearne y luego Stephen LaBerge, en la Universidad de Stanford, usaron un método ingenioso. Aunque el cuerpo queda en gran parte paralizado durante el sueño REM, los ojos no. Antes de dormirse, los voluntarios acordaban un patrón de movimientos oculares, como mirar a izquierda y derecha varias veces, para avisar de cuándo se volvían lúcidos. Los registros mostraron esas señales deliberadas en mitad de un sueño REM verificado. Quien soñaba podía saber que estaba soñando y comunicarlo desde dentro del sueño. Desde entonces, el sueño lúcido es un tema reconocido de la investigación del sueño.

Comprobaciones de realidad y MILD

La mayoría de los métodos para inducir la lucidez crean el hábito de cuestionar la realidad. Una comprobación de realidad es una pequeña prueba que haces muchas veces al día durante la vigilia, para que acabes haciéndola también en un sueño. Puedes leer una línea de texto, apartar la vista y volver a leerla, ya que en los sueños el texto suele cambiar. Puedes mirarte las manos con atención, o taparte la nariz e intentar respirar por ella. La clave es hacer cada comprobación con curiosidad genuina, preguntándote de verdad si podrías estar soñando ahora mismo, y no como un ritual vacío. LaBerge desarrolló además la inducción mnemónica de sueños lúcidos, conocida como MILD. Cuando te despiertas de un sueño, lo recuerdas con detalle. Luego, mientras vuelves a dormirte, repites una intención como "La próxima vez que esté soñando, recordaré que estoy soñando", a la vez que te imaginas de nuevo en el sueño, notando algo raro y cobrando lucidez. Los estudios han encontrado que combinar MILD con un breve despertar tras unas cinco horas de sueño, para luego volver a la cama, ayuda a una parte apreciable de las personas, aunque los resultados varían mucho.

Un ejemplo

Kenji llevaba años oyendo hablar de los sueños lúcidos y por fin decidió probar. Hacía una comprobación de realidad cada vez que cruzaba una puerta, mirando la hora en su reloj dos veces. También practicaba MILD los fines de semana por la mañana, anotando sus sueños en su Diario de Sueños y marcando los lúcidos como Sueño lúcido. Durante cinco semanas no pasó nada. Luego, en un sueño sobre su antiguo colegio, cruzó una puerta, echó un vistazo al reloj y vio que los números se deshacían. Se volvió lúcido, sintió una oleada de alegría y se despertó casi en el acto. Duró unos segundos, pero estaba encantado. En los meses siguientes, sus momentos de lucidez se hicieron más largos y más tranquilos.

Practica con suavidad

El sueño lúcido puede ser una fuente de asombro, creatividad y comprensión, y a algunas personas les gusta como una forma de explorar sus sueños. No es un tratamiento para las pesadillas ni para ninguna otra afección. Mantén unas expectativas modestas: los primeros sueños lúcidos suelen ser breves, y la emoción tiende a despertarte. Sobre todo, protege tu descanso. Los métodos que interrumpen la noche pueden causarte cansancio, y en algunas personas pueden desencadenar la parálisis del sueño, un estado inofensivo pero aterrador en el que tienes conciencia y durante un momento no puedes moverte. Si vives con un trastorno del sueño o con un problema de salud mental, sobre todo si afecta a tu sentido de la realidad, habla con un profesional antes de practicar. Abordado con ligereza y curiosidad, el sueño lúcido tiene menos que ver con controlar los sueños que con encontrarte con tu propia mente con los ojos abiertos.

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