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Arquetipos: Jung, el mito y las imágenes interiores

Qué quería decir Carl Jung con los arquetipos, por qué las mismas figuras reaparecen tanto en los mitos como en el tarot y cómo trabajar con ellas puede abrir la puerta al trabajo con la sombra.

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El viejo guía sabio, el embaucador, la gran madre, el héroe que parte de su hogar: estas figuras aparecen en cuentos de hadas, relatos religiosos, novelas y películas de todo el mundo, y también pueblan el tarot. ¿Por qué vuelven una y otra vez los mismos personajes? La respuesta más influyente del siglo pasado vino del psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, y su idea de los arquetipos es uno de los puentes más útiles entre el mundo simbólico del tarot y el trabajo práctico de conocerte en profundidad.

Jung y el inconsciente colectivo

Jung empezó como colega de Sigmund Freud, pero rompió con él a causa de la naturaleza del inconsciente. Freud veía el inconsciente sobre todo como un almacén de material personal reprimido. Jung estaba de acuerdo en que esa capa personal existe, pero a través de los sueños de sus pacientes, su estudio de la mitología y sus propias experiencias interiores se convenció de que había una capa más profunda compartida por todos los seres humanos. La llamó inconsciente colectivo. Sus contenidos no eran imágenes concretas, sino tendencias heredadas a formar ciertos tipos de imágenes, y a estas las llamó arquetipos. Un arquetipo, desde este punto de vista, es como el lecho de un río: cada cultura y cada persona lo llena con un agua distinta, pero la forma del cauce es común a todos. Entre los arquetipos que Jung describió están la Persona, la máscara que mostramos al mundo; la Sombra, las partes de nosotros que negamos; el Ánima y el Ánimus, figuras interiores del otro sexo; y el Sí-mismo, la imagen de la totalidad en el centro de la psique.

Conviene decir con claridad qué tipo de idea es esta. Los arquetipos de Jung han tenido una enorme influencia en la psicoterapia, la crítica literaria y el estudio de las religiones, pero la afirmación de que son heredados nunca se ha demostrado del modo en que se ponen a prueba las teorías científicas, y muchos psicólogos la consideran especulativa. No necesitas aceptar la teoría completa para que el concepto te resulte útil. Como forma de advertir patrones recurrentes en las historias y en tu propia vida interior, funciona notablemente bien.

Las mismas figuras en todas partes

El mitólogo Joseph Campbell llevó las ideas de Jung a un famoso estudio comparativo, El héroe de las mil caras, publicado en 1949. Sostenía que los mitos heroicos de culturas muy distintas siguen un patrón parecido: una llamada a la aventura, el paso a lo desconocido, pruebas y ayudantes, una gran prueba suprema y el regreso a casa con algo valioso. Encaje o no cada mito en su modelo, desde entonces muchos narradores lo han usado de forma deliberada. El patrón nos resulta familiar porque refleja la forma real del crecimiento: dejar lo seguro, ser puesto a prueba y volver cambiado.

El tarot como galería de arquetipos

El propio Jung escribió muy poco sobre el tarot, pero lectores posteriores vieron que sus ideas encajaban con naturalidad. Los Arcanos Mayores, en particular, se leen como una galería de arquetipos. El Loco es el principiante inocente; El Mago, la voluntad creadora; La Sacerdotisa, el saber interior que los lectores junguianos suelen relacionar con el Ánima; La Emperatriz, la Gran Madre; El Emperador, el padre y gobernante; El Ermitaño, el Viejo Sabio; El Diablo, una imagen de la Sombra; y El Mundo, una imagen del Sí-mismo integrado. Cuando te encuentras con una de estas cartas, te encuentras con una figura de raíces profundas en la imaginación humana, y a menudo despierta algo en ti antes de que hayas encontrado palabras para nombrarlo.

Un ejemplo

A Rut le irritaba El Mago cada vez que aparecía en sus lecturas. Le parecía presuntuoso, demasiado seguro de sí mismo. Cuando exploró esa reacción en su diario, usando algo muy parecido a lo que Jung llamaba imaginación activa, imaginó una conversación con la figura. Para su sorpresa, esta le preguntó por qué nunca se permitía atribuirse ningún mérito. Rut reconoció un hábito de toda la vida: hacerse pequeña. La carta no le había dicho nada nuevo; le había puesto cara a una parte de sí misma que había apartado.

De los arquetipos al trabajo con la sombra

Ese momento de irritación es la puerta de entrada al trabajo con la sombra. Las figuras que más nos molestan, nos asustan o nos fascinan suelen llevar cualidades que hemos repudiado. El tarot ofrece una forma suave de encontrarse con ellas: fíjate en qué cartas te encantan y cuáles evitas, y pregúntate qué podría estar mostrándote cada una sobre ti. El artículo sobre el trabajo con la sombra de esta biblioteca lleva esto más lejos. Si trabajar con tu material interior te despierta alguna vez sentimientos abrumadores o traumas antiguos, es más sensato continuar con un terapeuta cualificado que hacerlo a solas.

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